17.9.09

Ratonera

La casa-ratonera ha quedado limpia:
En un cajón del armario están tus huesos
y en el otro los míos.

Los pelos que perdiste,
los pelos que perdí,
debajo de la cama son
un animal manso y cariñoso
que nos despierta a las mañanas.
Las uñas que nos cortamos
son una inmensa cáscara de huevo
en el jardín, que a todos maravilla
y nuestros jugos, evaporados,
una mancha profunda en el colchón.
Muchas rejas arrenglonan las ventanas,
según nos aconsejan,
y en las horas vivas,
en las horas muertas,
reviso los álbumes para aspirar,
con aullido de sirenas
los rostros del pasado –así no vuelven-.

Ya planché las paredes,
ya fregué las lechugas ,
ya enceré los toallones
que dicen you y me.
Ya me toca la siesta,
nuestro perro olfatea
mis axilas con cariño
y se recuesta tibio, en tu almohada.
A tu regreso, serviremos
copas de jabón con granos de mostaza
y liquidámbar.
Un aperitivo, después de las noticias.
Y en la alta noche ¡clap, clap, clap!
saltan los resortes, los alambres,
el mundo convulsiona
y por el pecho, (nos comimos el queso, ¡qué remedio!)
nos toma el artefacto, o sea el lecho.
De todos los ratones que pululan
que fortuna, atrapada con vos.

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